• Espacio Amapola

Toc Toc, ¿hay alguien ahí?

Actualizado: 15 de jun de 2020

Cecilia Gallegos M.


En tiempos de distanciamiento social, aún cuando estemos confinados con muchas personas, algo irremediablemente, nos conmina a devolver la mirada hacia nuestro interior, ya sea porque drásticamente nuestras condiciones de vida cambiaron, nuestras rutinas se alteraron, nuestras inercia cambió.


Hemos vivido en un mundo lleno de estímulos, corriendo todo el día, haciendo, haciendo y haciendo, para llegar agotados a la noche, con el cuerpo tan abarrotado de tensión que es imposible que se relaje y pueda conciliar un sueño reparador, todo hasta que vuelve a sonar el despertador, para empezar un nuevo día igual al anterior, y así día tras día, con la salvedad de los fines de semanas, que llenamos de actividades o bien estamos tan agotados que aletargados no somos capaces de hacer nada.


Y vivimos en la ilusión de estar conectados, sintiendo que ese contacto le da sentido a nuestra vida, sea lo que sea que hagamos, estamos ahí disponibles, atent@s, entregad@s, productiv@s, tan separados de nosotros que buscamos el reconocimiento en los demás para sentirnos satisfech@s.


Vivimos hacia afuera, y entonces en el horizonte aparece una amenaza inimaginable que nos obliga a quedarnos adentro, como una metáfora de esa casa que somos, y la necesaria introversión para descubrirnos.


Cuando los demás se alejan, cuando las respuestas no están, cuando no hay quien muestre el camino, tarde o temprano, tengo que volver la mirada  y darme cuenta que lo que veía allí afuera es solo un espejo de lo que no quería mirar en mí.


¿Será que ese es el verdadero viaje de la vida, el puente que tengo que cruzar para llegar hasta mí?


Y, entonces….toc toc ¿hay alguien ahí?